lunes, 31 de agosto de 2009

Pizza al molde

Para hacer la masa de pizza necesitás pocos ingredientes:

Harina 1000 g.
Sal 25 g.
Levadura 40 g.
Aceite 90 g. (neutro u oliva)
Agua 600 g. apróx.

Hay varias maneras de hacerla, yo te voy a dar la que en mi experiencia siempre me resultó más práctica y con excelentes resultados.
Mezclá la harina con la sal y forma una corona. En el centro incorporá la levadura, el aceite y el agua de a poco. Disolvé la levadura y empezá a unir con la harina de adentro hacia afuera tratando de no desarmar la corona hasta colocar todo el agua (puede llevar más o menos, pero tiene que quedar una masa suave).
Amasá hasta que quede homogénea y lisa y dividí la masa en 4 o 5 (o más) partes de acuerdo al tamaño de la pizzera que vayas a utilizar y del grosor que te guste la pizza.
Bollá (dale forma de esfera) los trozos de masa y colocalos sobre una mesada espolvoreada con harina. Tapalos y dejalos fermentar.

Bollos

Bollos Fermentados 
 

Este es el momento en que aprovechás y hacés todo el resto o sea, aceitás las pizzeras y preparás la salsa y las cebollas en caso de hacer fugazza y prendés el horno.
La salsa simplemente tomates triturados (o puré de tomate), sal, orégano, y un poco de aceite de oliva (o neutro), le podés agregar otros condimentos también, de acuerdo a tu gusto. También un ajo picado le da muy buen sabor. Simplemente mezclá los ingredientes y la salsa ya está lista.
Las cebollas en pluma o juliana bien finas mezcladas con sal, orégano y aceite.
Ahora sólo queda armar y cocinar las pizzas.
Desgasificá los bollos y estiralos dándoles forma redonda, esto podés hacerlo con la yema de los dedos o con un palo de amasar. Colocá cada uno sobre una pizzera y terminá de estirar para darles bien la forma, tratá que la masa llegue a los bordes y que tenga el mismo grosor de todos lados.
Tapá y dejá leudar en un lugar cálido (suele ser arriba o cerca del horno).
Colocales salsa por encima (no en exceso) o las cebollas y cociná en un horno fuerte hasta que la base de las pizzas tomen color apenas dorado.
Retiralas, pasalas a una rejilla en el caso que no las vayas a consumir en el momento, ya que sino la condensación humedecería la base.
Listo, las pre-pizzas ya están listas.

PrePizzas

Para guardarlas, una vez frías encimalas, cubrilas con un film o bolsa y colocalas en la heladera o en el freezer.
Al momento de consumirlas, más salsa por encima o directamente la muzzarella y de ahí en más a hacer volar tu imaginación!. Acordate, horno fuerte y hasta derretir el queso y dorar la base para que quede crocante.
Si estaban freezadas pasalas unas horas antes a la heladera, se descongelan rápido.

Lista para comer :)


Buen provecho!!!

viernes, 28 de agosto de 2009

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Hola, los invito a visitar mi página en Facebook!! Se encontrarán con gente que comparte el mismo gusto por esto y verán fotos de mis trabajos. Los espero!

jueves, 27 de agosto de 2009

Mejor prevenir...

Me pareció importante poner mi granito de arena y publicarles esto porque muchas veces no somos concientes de los riesgos que corremos o hacemos correr a los demás al preparar un alimento de manera poco higiénica. Reglas de Oro de la Orgenización Mundial de la Salud:  

1. Elegir alimentos tratados con fines higiénicos Mientras que muchos alimentos se encuentran mejor en estado natural (por ejemplo, las frutas y las hortalizas), otros sólo son seguros cuando están tratados. Así, conviene siempre adquirir la leche pasteurizada en vez de cruda y, si es posible, comprar pollos (frescos o congelados) que hayan sido tratados por irradiación ionizante. Al hacer las compras hay que tener presente que los alimentos no sólo se tratan para que se conserven mejor sino también para que resulten más seguros desde el punto de vista sanitario. Algunos de los que se comen crudos, como las lechugas, deben lavarse cuidadosamente.

2. Cocinar bien los alimentos Muchos alimentos crudos (en particular, los pollos, la carne y la leche no pasteurizada) están a menudo contaminados por agentes patógenos. Estos pueden eliminarse si se cocina bien el alimento. Ahora bien, no hay que olvidar que la temperatura aplicada debe llegar al menos a 70º C en toda la masa de este. Si el pollo asado se encuentra todavía crudo junto al hueso, habrá que meterlo de nuevo en el horno hasta que esté bien cocido. Los alimentos congelados (carne, pescado y pollo) deben descongelarse completamente antes de cocinarlos.

3. Consumir inmediatamente los alimentos Cuando los alimentos cocinados se enfrían a la temperatura ambiente, los microbios empiezan a proliferar. Cuanto más se espera, mayor es el riesgo. Para no correr peligros inútiles, conviene comer los alimentos inmediatamente después de cocinados.
4. Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados Si se quiere tener en reserva alimentos cocinados o, simplemente, guardar las sobras, hay que prever su almacenamiento en condiciones de calor (cerca o por encima de 60º C) o de frío (cerca o por debajo de 10º C). Esta regla es vital si se pretende guardar comida durante más de cuatro o cinco horas. En el caso de los alimentos para lactantes, lo mejor es no guardarlos ni poco ni mucho. Un error muy común al que se deben incontables casos de intoxicación alimentaria es meter en la heladera una cantidad excesiva de alimentos calientes. En una heladera abarrotada, los alimentos cocinados no se pueden enfriar por dentro tan de prisa como sería de desear. Si la parte central del alimento sigue estando caliente (a más de 10º C) demasiado tiempo, los microbios proliferan y alcanzan rápidamente una concentración susceptible de causar enfermedades.

5. Recalentar bien los alimentos cocinados Esta regla es la mejor medida de protección contra los microbios que puedan haber proliferado durante el almacenamiento (un almacenamiento correcto retrasa la proliferación microbiana pero no destruye los gérmenes). También en este caso, un buen recalentamiento implica que todas las partes de alimento alcancen al menos una temperatura de 70º C.  

6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados Un alimento bien cocinado puede contaminarse si tienen el más mínimo contacto con alimentos crudos. Esta contaminación cruzada puede ser directa, como sucede cuando la carne cruda de pollo entra en contacto con alimentos cocinados. Pero también puede ser más sutil. Así, por ejemplo, no hay que preparar jamás un pollo crudo y utilizar después la misma tabla de trinchar y el mismo cuchillo para cortar el ave cocida; de lo contrario, podrían reaparecer todos los posibles riesgos de proliferación microbiana y de enfermedad consiguiente que había antes de cocinar el pollo.  

7. Lavarse las manos a menudo Hay que lavarse bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos y después de cualquier interrupción (en particular, si se hace para cambiar al niño de pañales o para ir al retrete). Si se ha estado preparando ciertos alimentos rudos, tales como pescado, carne o pollo, habrá que lavarse de nuevo antes de manipular otros productos alimenticios. En caso de infección de las manos, habrá que vendarlas o recubrirlas antes de entrar en contacto con alimentos. No hay que olvidar que ciertos animales de compañía (perros, pájaros, y, sobre todo, tortugas) albergan a menudo agentes patógenos peligrosos que pueden pasar a las manos de las personas y de éstas a los alimentos.  

8. Mantener escrupulosamente limpias todas las superficies de la cocina Como los alimentos se contaminan fácilmente, conviene mantener perfectamente limpias todas las superficies utilizadas para prepararlos. No hay que olvidar que cualquier desperdicio, migaja o mancha puede ser un reservorio de gérmenes. Los paños que entren en contacto con platos o utensilios se deben cambiar cada día y hervir antes de volver a usarlos. También deben lavarse con frecuencia las bayetas utilizadas para fregar los pisos.

9. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y otros animales. Los animales suelen transportar microorganismos patógenos que originan enfermedades alimentarias. La mejor medida de protección es guardar los alimentos en recipientes bien cerrados.  

10. Utilizar agua pura El agua pura es tan importante para preparar los alimentos como para beber. Si el suministro hídrico no inspira confianza, conviene hervir el agua antes de añadirla a los alimentos o de transformarla en hielo para refrescar las bebidas. Importa sobre todo tener cuidado con el agua utilizada para preparar la comida de los lactantes.

Espero que lo pongan en práctica, ya saben "mejor prevenir que curar" :)

El bizcochuelo y su famoso punto letra

Hola, les cuento como hacer para reconocer el famoso punto letra (o cinta) que tanto se usa por ej para elaborar bizcochuelos, piononos y que es fundamental por ser uno de los encargados de que el producto tenga volumen (el agente leudante). Básicamente un bizcochuelo (o un pionono) se hace con huevos, azúcar y harina, lo que hay que batir son los huevos con el azúcar hasta punto letra y acá es donde entran siempre las dudas por no poder reconocerlo. Al levantar un poco del batido con el batidor o una espátula, este tiene que quedar marcado al caer, se puede "escribir" y se va a mantener y notar sostenido. Si al dejar caer desaparece entonces hay que seguir batiéndolo más tiempo.

Después se le agregará la harina tamizada en forma envolvente para que el batido no se baje. Piensen que lo que se forma al batir son burbujas de aire que se "explotarían" al revolver muy fuerte y la preparación se bajaría. No queda más que volcarlo en el molde enmantecado y enharinado (hasta 3/4 de su capacidad)  y cocinar a 180°C u horno medio hasta que esté cocido (al pincharlo con un palillo o cuchillo, este tiene que salir limpio).

Importante: no abrir el horno durante la cocción ya que el bizcochuelo puede bajarse por más que hayan hecho el punto letra excelente! ;)

Les dejo la receta básica del bizcochuelo, simple y fácil de recordar: Por cada huevo van a utilizar 30 g. de azúcar, 30 g. de harina 0000 (para repostería) y esencia de vainilla (se mezcla directamente con el batido de huevos).
Suerte!

Entre Panes y Tortas

Mi nombre es Romina Nadler, soy Pastelera Profesional y me dedico a la docencia y a la elaboración y venta de productos artesanales.
Creé este blog para compartir este hermoso arte con todos, poder mostrarles mis trabajos, ayudar y despejar dudas a quien lo necesite, aportar recetas, técnicas, tips y comentar novedades y tendencias.

Los espero!



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