jueves, 26 de noviembre de 2009

Turrón Crocante

Como lo prometido es deuda, llegó el turrón! En este caso uno crocante formado por un caramelo con miel y muchas frutas secas. No hay excusas para hacerlo ya que no se necesita tener una batidora (a diferencia de los turrones clásicos), lleva muy pocos ingredientes y sobre todo poco tiempo.

250 g. azúcar
50 g. miel
250 g. frutas secas (yo usé maní y almendras)

Tostá las almendras y los maníes o las frutas que vayas a utilizar hasta que tengan un leve color, asi resultan más crocantes y sabrosas.
Colocá en una ollita el azúcar junto con la miel.




Cocinalo hasta formar un caramelo rubio (140 - 150°C).



Agregá las frutas, mezclalas junto con el caramelo y retiralo del fuego.


 

Volcá la mezcla en un molde de silicona o metálico previamente aceitado. Procurá que el tamaño del molde sea suficiente como para que no te quede el turrón muy grueso, sino luego te va a costar cortarlo y consumirlo.



Emparejá bien la supercicie con una cuchara aceitada.



Dejalo enfriar y desmoldalo.



Conservalo bien envuelto y en un ambiente fresco y seco. Al momento de consumir cortá las porciones del tamaño que desees.




jueves, 19 de noviembre de 2009

Strudel: Versión Dulce y Salada

El strudel es una preparación que lleva una masa muy fina, bastante neutra pero sabrosa y algo hojaldrada debido a la forma de incorporación de la manteca.
Puede tener diferentes tamaños ya sea individual o grande para porcionar, y adaptarse a rellenos dulces y salados, por eso se consume tanto como entrada, plato principal (o guarnición), postre o a la hora del té, etc.
Con las siguientes cantidades salen 2 strudel medianos, o en este caso 1 grande (salado) y uno más pequeño (dulce).

Harina 250 g.
Sal 1/2 cdita.
Huevo 1 u.
Manteca 25 g. (y extra para pincelar)
Agua 100 g. (apróx.)

Formá una corona con la harina tamizada junto con la sal. En el centro incorporá el huevo, la manteca derretida y parte del agua.



Mezclá y de a poco integrá la harina del centro hacia afuera (para no desarmar la corona y que se escapen los líquidos).




Incorporá el agua restante a medida que vaya necesitándolo. Debe quedar una masa tierna, no dura.



Amasá bien hasta que quede homogénea, lisa y elástica. Formá un bollo y dejalo descansar tapado sobre una mesada enharinada de 30 min a 1 hora. Tiene que tener un buen descanso para luego poder estirarla super fina.

 

Mientras prepará los rellenos, en este caso la versión salada es de papas hervidas con piel, peladas y pisadas, mezcladas con cebollas y morrones caramelizados y en el armado la incorporación de queso cremoso. El dulce es con cubos de manzana verde, dulce de membrillo, nueces y canela.
Con ayuda de harina y las manos estirá la masa de a poco lo más fina posible (dicen que se debería poder leer a través de ella). Si se llega a romper (hacer un agujerito), unila, suele suceder (en la foto podés verlo en el centro).
Colocala sobre un lienzo, es necesario para poder enrollarla después. Cortale los bordes para emparejarla, además suelen quedar un poco más gruesos.

 

Pincelá toda la superficie con manteca derretida (de ser posible clarificada, sin impurezas ni suero). Esto más allá de darle sabor va a provocar el suave hojaldrado de la masa.
Espolvoreala con pan rallado (para que absorva la humedad del relleno y no se humedezca la masa).
Colocá el relleno en un extremo, en este caso papas, queso y más papas.


 

Con ayuda del lienzo y ambas manos levantá la masa para dar la primera vuelta en forma pareja sin romperla.


 

Doblá los bordes para adentro, de esta manera queda cerrado y no se escapa el relleno. Procedé de igual forma hasta terminar de enrollarlo.



Trasladalo a una placa enmantecada, para ello te recomiendo "volver una vuelta para atrás" asi te queda el cierre hacia arriba, levantarlo y darlo vuelta sobre la placa con el cierre hacia abajo.


 

Pincelalo con manteca, espolvorealo con queso (opcional) y cocinalo en horno fuerte apróx. 200 °C hasta que cocine y dore la masa.

 

 
 

Para la versión dulce procedés de igual manera. Al retirarlo del horno podés pincelarlo con miel o espolvorearlo con azúcar impalpable.

 
 
 
 
 

Ideal para acompañar con crema Chantilly o comerlo tibio con helado de crema :o)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Garrapiñadas de Maní

Se acercan las Fiestas y con ellas los clásicos dulces. Por eso hoy les voy a enseñar a hacer garrapiñadas que pueden ser tanto de maní como de almendras u otros frutos secos, semillas de girasol, calabaza, etc.
El procedimiento es simple, sólo hay que seguir algunos pasos, y la receta es muy fácil de recordar ya que se hace con tres ingredientes en partes iguales.

Maní crudo (con o sin piel) 200 g.
Azúcar 200 g.
Agua 200 g.
Esencia de vainilla (opcional)

Colocá el maní, azúcar y agua (200 g. de cada uno o la cantidad que desees hacer) en un recipiente para el fuego de ser posible redondeado, con paredes altas y fondo grueso. Lo clásico es usar un cazo de cobre. Yo en este caso las hice en un wok :)



Cociná a fuego medio hasta que tome temperatura y comienze a hervir.



Mezclá constantemente con cuchara de madera, de a poco se va a ir evaporando el agua y tomando más punto el almibar.


 

Seguí revolviendo, va a llegar un momento en que va a secarse la preparación y los maníes van a quedar recubiertos con una capa de azúcar, lo que sucedió es que se cristalizó el azúcar (por eso lo clásico es decir que los almíbares no deben revolverse mientras se realizan, porque el azúcar puede cristalizarse, en este caso se busca que suceda).

 

Si lo deseás agregá la esencia de vainilla y seguí revolviendo constantemente hasta que el azúcar empiece a tomar color caramelo y las garrapiñadas queden bien recubiertas.

 


Una vez que estén listas volcalas sobre una mesada apenas aceitada o plancha siliconada (antiadherente) y con la cuchara andá separándolas para que no queden pegadas entre sí.

 

Listas las garrapiñadas! Una vez frías colocalas en bolsitas bien cerradas y conservalas en un lugar fresco, al resguardo de la humedad. ¿Viste que era fácil? :)

 



jueves, 5 de noviembre de 2009

Figazas Arabes

También llamados "Pan Pita", ideales para quienes les gustan los panes con poca miga. Húmedos y de sabor neutro, se adaptan a cualquier relleno y se consumen tanto tiernos como tostados.

Rinde 8 u. de 50 g. c/u

Harina 250 g.
Sal 5 g.
Aceite neutro 10 g.
Agua 150 g.
Levadura 8 g.


Tamizá la harina junto con la sal. En el centro incorporá el aceite, la levadura y parte del agua y mezclá hasta disolverla.



Agregá de a poco el resto del agua mientras incorporás la harina del centro hacia afuera.
Amasá hasta obtener un bollo homogéneo y liso, tiene que quedarte una masa tierna, no dura.
Tapala y dejala fermentar apróximadamente 20 minutos.

 



Desgasificala y cortá piezas de 50 g. cada una (o del tamaño que desees), bollalas, tapalas nuevamente y dejalas descansar 10 minutos.

 
 

Con ayuda de harina y un palo de amasar estirá cada bollo en forma redonda y de apróx. 2 a 3 milímetros de grosor.


Estibalas sobre una placa espolvoreada con harina.



Dejalas fermentar unos minutos y cocinalas en horno fuerte alrededor de 6 minutos. Tienen que quedar lo más blancas posible e inflarse. Esto sucede por la presión que ejerce el vapor que se produce cuando va evaporando el agua que contiene la masa. No tenés que pasarlas de cocción sino quedan secas y crocantes, similar a una galleta.

 

Al retirarlas del horno, encimalas y dejalas tapadas unos minutos con un lienzo. De esta manera se
mantienen más humedas y por más tiempo.
Una vez frias, conservalas bien tapadas. Pueden freezarse y quedan perfectas.

 






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