viernes, 26 de febrero de 2010

Scons

Los scons, de origen inglés son clásicos a la hora del té y se suelen acompañar con manteca, miel, mermeladas, quesos. Versiones hay muchas: más o menos dulces, con crema (nata), integrales, con frutas, chocolate, salados, etc, etc y seguramente cada familia o abuela tendrá su propia y bien elogiada receta.
Los scons no deben ser secos ni duros como galletas, todo lo contrario, deben ser tiernos para poder abrirlos fácilmente con las manos a través de la "marca" que se les produce durante el horneado.

Manteca 100 g.
Azúcar 100 g.
Huevos 50 g. (1 u.)
Yemas 20 g. (1 u.)
Miel 15 g.
Esencia de vainilla c/n
Harina 0000 300 g.
Polvo de hornear 10 g.

Colocá la manteca blanda , el azúcar y la miel en un bowl.

 

Mezclalos hasta formar una crema homogénea.
Agregá el huevo, la yema y la esencia de vainilla e integrá.

 

Incorporá la harina tamizada junto con el polvo de hornear. Mezclá e integrá la masa, sólo tenés que unirla sin amasarla, esto es muy importante.


 

  

Envolvé la masa en papel film tratando que quede pareja y fina así se enfría más rápido.
Refrigerala durante media hora o hasta que haya tomado suficiente cuerpo para poder estirarla fácilmente sin que se adhiera.


Espolvoreá la mesada con harina, estirá la masa de apróx. 2 cm de espesor y cortalos del tamaño y forma deseados. Los recortes unilos, enfrialos si es necesario, y volvé a estirarlos.

 

Estibalos en una placa enmantecada, pintalos con huevo y cocinalos en un horno precalentado y a una temperatura de 200°C apróx. si son chicos y si son grandes a 180°C. El tiempo va a depender del tamaño, se tiene que dorar la base y la superficie pero no en exceso y deben estar tiernos al tocarlos.

  

Colocalos sobre una rejilla para que enfrien. También pueden consumirse apenas tibios. 

 

  

 

miércoles, 17 de febrero de 2010

Torta de Cerveza, Chocolate y Miel

Esta torta es esponjosa, húmeda y tierna. Se conserva bien y se acentúan más los sabores al pasar uno o dos días.
La cerveza le da un toque especial y sutil, por eso van a poder disfrutarla quienes les guste y quienes no les guste la cerveza.
Sirve también para aprovechar los restos que muchas veces quedan sin gas en la botella y nadie quiere tomarlos.
El glaseado final acentúa suavemente el sabor a la cerveza.

Para 1 molde de 22 cm. de diámetro.

Manteca 150 g.
Azucar negro 130 g.
Miel 100 g.
Huevos 150 g. (3 u.)
Chocolate semi amargo 100 g. (puede ser chocolate para taza)
Canela 1/2 cdita.
Harina 0000 300 g. (o harina leudante y suprimir el polvo de hornear)
Polvo de hornear 9 g.
Cerveza rubia 200 g. (o negra si te gusta más)

Glasé:
Aúcar impalpable 100 g.
Cerveza c/n
Chocolate rallado c/n

Esta receta podés hacerla tanto con batidor de mano como con batidora.
Colocá en un bowl la manteca blanda junto con el azúcar y la miel. Batí hasta formar una crema (cremar), la misma por más que contenga azúcar negro va a blanquearse por la incorporación de aire.

 

  

Incorporá los huevos a temperatura ambiente siempre de a uno mientras batís, te recomiento agregar uno, batir hasta que quede bien incorporado (emulsione) y repetir la operación con los otros dos huevos.



 

Incorporá el chocolate previamente fundido y a temperatura ambiente y mezclá hasta integrarlo.

 

  

Agregá un poco de cerveza, la canela y la mitad de la harina tamizada junto con el polvo de hornear. Mezclá (ya con estátula, sin batir), agregá el resto de la cerveza y de harina y polvo.




  

Integrá bien la mezcla y volcála en un molde metálico enmantecado y enharinado o directamente en uno siliconado. Podés hacerla en el molde con la forma que desees, incluso en una budinera grande o en moldes para muffins.
 

  


Cocinala en un horno precalentado a 170°C hasta que al clavarle un palillo este salga limpio. Al ser una preparación húmeda tarda un poco más de tiempo, esta tardó apróx. 50 min., pero siempre varía de acuerdo a cada horno.

 

  

Para el glasé tamizá el azúcar impalpable e incorporale muy de a poco gotas de cerveza y mezclalo, te digo muy de a poco porque si te pasás con el líquido vas a tener que agregarle más azúcar impalpable y terminarás teniendo glasé para dos tortas :)

  

Cuando adquiere una consistencia de "cinta", ni muy espeso ni muy fluido ya está listo. Conservalo tapado para que no se seque.


Cuando retirás la torta del horno dejala que se enfríe un rato, desmoldala sobre una rejilla y glaseala volcándole el gláse por encima o distríbuyéndolo con un pincel. Espolvoreá con el chocolate rallado, podés hacerlo diréctamente pasándole el pela papas a una barra de chocolate.

 

Conservala bien tapada y en un lugar fresco. También podés freezarla.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Pan Lactal de Salvado

Este pan es húmedo y tiene un sabor algo dulce característico. Saludable, aporta fibra. Sirve tanto para sandwichs, comerse sólo o en rodajas tostado y untado con quesos y dulces, canapés, etc.
Se puede freezar y se mantiene como recién hecho.

Para 1 pan grande (18 rodajas apróx.)

Harina integral 400 g.
Salvado de trigo 100 g.
Sal 10 g.
Levadura 25 g.
Extracto de Malta 15 g. (puede reemplazarse por miel)
Leche 300 g. apróx.
Azúcar 60 g.
Manteca 50 g. (o aceite)

Mezclá la harina integral, el salvado y la sal y formá una corona. Podés realizarlo sobre la mesada o dentro de un bowl.
En el centro incorporá la levadura y parte de la leche, mezclá para disolver.

 

Agregá el azúcar, el extracto de malta, la manteca pomada y el resto de la leche de a poco e integrá todos los ingredientes del centro hacia afuera.



 
 Una vez que están unidos amasá hasta que resulte homogénea y lisa.


 

Formá un bollo y colocalo en un bowl espolvoreado con harina. Tapalo y dejalo fermentar en un lugar cálido hasta que duplique su volúmen.

 

  

Colocá la masa sobre la mesada espolvoreada con harina (sólo lo necesario) y desgasificala presionándola con la yema de los dedos.



Enrollá la masa tratando que quede bien ajustada pero sin romperse.

 

  

  

  

Colocala con el cierre hacia abajo en un molde enmantecado o aceitado, presioná levemente la superficie para emparejarla y nuevamente tapala y dejala fermentar hasta casi duplicar su volúmen.


 

  

  
 
Pincelá el pan con huevo y decoralo con semillas. Estos dos pasos podés suprimirlos, es a gusto.

 

Hornealo a 180 - 190°C o más (depende el tamaño) hasta que al clavarle un palillo el mismo salga limpio, más o menos 35 min. para este tamaño.
Desmoldalo sobre una rejilla y dejalo enfriar.



Si preferís podés hacer panes chicos o cambiarle el formato, saborizarlo a gusto por ej. con queso, cebolla, semillas en su interior, hacerlo relleno. Alternativas hay muchas.

 

 




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